Aprender de las propias experiencias no tiene precio. Todos hemos cometido algunos errores, incluido yo mismo. Si bien compartir historias de nuestros errores puede proporcionar cierto alivio cómico, el valor real reside en las lecciones aprendidas. No olvidas un error cuando has tenido que afrontar sus consecuencias.
Hablando desde una observación de primera mano, no es raro que los desarrolladores implementen código en vivo, a menudo apresuradamente, para cumplir con plazos comerciales apremiantes. La urgencia tiende a superar cualquier consideración sobre los posibles estragos que podría causar en un entorno de producción. Estas situaciones ocurren con más frecuencia de lo que piensas.