Todos hemos escuchado el viejo dicho: poner el carro delante del caballo. Desafortunadamente, en el mundo de DevOps, esto sucede con mucha más frecuencia de lo que debería y es hora de que hablemos de ello.
El quid de la cuestión es que, con demasiada frecuencia, la atención no se centra en resolver problemas reales; se trata de utilizar nuevas y brillantes tecnologías. Imagínese esto: un desarrollador se topa con una tecnología de vanguardia. Inmediatamente quedan enamorados de sus características, sus capacidades, la forma en que se promociona como la “próxima gran novedad”. Entonces, comienzan a encontrar formas de incorporarlo a su trabajo, independientemente de si en realidad es la mejor opción para los problemas que tienen entre manos.