Todos hemos escuchado el viejo dicho: poner el carro delante del caballo. Desafortunadamente, en el mundo de DevOps, esto sucede con mucha más frecuencia de lo que debería y es hora de que hablemos de ello.
El quid de la cuestión es que, con demasiada frecuencia, la atención no se centra en resolver problemas reales; se trata de utilizar nuevas y brillantes tecnologías. Imagínese esto: un desarrollador se topa con una tecnología de vanguardia. Inmediatamente quedan enamorados de sus características, sus capacidades, la forma en que se promociona como la “próxima gran novedad”. Entonces, comienzan a encontrar formas de incorporarlo a su trabajo, independientemente de si en realidad es la mejor opción para los problemas que tienen entre manos.
Las consecuencias de este enfoque pueden ser múltiples. Para empezar, puede conducir a una red excesiva y enredada de herramientas y procesos que no necesariamente se comunican bien entre sí. Este complicado sistema no sólo crea trabajo adicional sino que también resta eficiencia y eficacia general a la operación. Además, cuando te concentras demasiado en la tecnología y no lo suficiente en el problema que intentas abordar, corres el riesgo de pasar por alto soluciones más simples y directas que podrían hacer el trabajo igual de bien, si no mejor.
No nos olvidemos tampoco del aspecto financiero. Invertir en nueva tecnología sin una comprensión clara de cómo abordará desafíos específicos o agregará valor puede suponer una pérdida de recursos. Estamos hablando de tiempo y dinero, recursos que podrían utilizarse mejor para innovar y abordar problemas reales y apremiantes.
Esto no quiere decir que las nuevas tecnologías sean el enemigo. Nada de eso. Ofrecen un potencial asombroso para revolucionar la forma en que trabajamos. Pero la clave es dejar que el problema guíe la tecnología, y no al revés.
Antes de dejarse llevar por el encanto de la última herramienta o proceso, dé un paso atrás. Identifique los desafíos que enfrenta. Trazar posibles soluciones y sopesarlas entre sí. Lo más importante es consultar con su equipo. Es posible que tengan ideas o inquietudes que usted ni siquiera haya considerado.
Entonces, a medida que nos aventuramos en el panorama en constante evolución de DevOps, asegurémonos de liderar con el caballo, no con el carro. Al hacerlo, tenemos muchas más posibilidades de llegar a nuestro destino: resolver problemas del mundo real con las soluciones más efectivas a mano.